Una vaca gorda llamada IFE
Por Mauricio Flores, publicado en La Razón
La democracia mexicana, pese a sus imperfecciones, ha sido un logro ciudadano. Lo que es inaceptable es su excesivo costo que en el caso del IFE, a cargo de Leonardo Valdez, resulta obsceno su presupuesto de casi 13 mil millones de pesos en 2009 cuando Agustín Carstens ha desenfundado las tijeras.
Y si bien la partidocracia intentó controlar el proceso electoral, no pudo controlar la porción de los dineros, pues el 71% del presupuesto del IFE es para soportar una burocracia privilegiada que por ejemplo, en el caso de sus nueve consejeros que se llevará la próxima navidad un aguinaldo de 230 mil pesos libre de impuestos cada uno, además de otros beneficios como auto, pago de celular y 12 mil pesos mensuales de “ayuda alimentaria”.
Lo increíble de estos excesos es que fueron producto de la reforma electoral del 2000, como el contrato con Tecnologías Cibernéticas por 25.7 millones de dólares para monitorear 23.5 millones spots en radio y TV que aturdieron a la población. Así que si alguien tiene una idea de donde echar tijera en estos tiempos de vacas flacas, que voltee a mirar las “democráticas” vacas gordas.