Eruviel, “Dr. House” y mis crisis

Por Álvaro Cueva, publicado en Milenio

Eruviel Ávila recibió apoyo del Canal 34, del Estado de México 

La serie existe únicamente para hacer negocio Mientras terminamos de digerir lo que sucedió anoche en Guadalajara, ¿cómo ve si le hacemos un reconocimiento a una de las coberturas más singulares que se realizaron alrededor de los Juegos Panamericanos?

Por supuesto, me refiero a la del Canal 34 del Sistema Mexiquense de Radio y Televisión, la televisora pública del Estado de México.

Sí, a lo mejor usted vive en Durango, Nuevo León o Tabasco y lo que menos le interesa es lo que suceda en Toluca, pero creo que atrás de este trabajo hay algo relevante.

Primero, porque no se trata de una megacorporación como Televisa o Azteca. Segundo, porque estamos hablando de un medio público. Tercero, porque se trata de un medio público de un estado que acaba de cambiar de gobernador.

Cuarto, porque el gobernador que se fue es Enrique Peña Nieto y porque se supone que se debe notar algo parecido a una ausencia. Y quinto, porque el enfoque que le dieron estos señores de Guadalajara 2011 fue francamente diferente, inteligente, sintomático.

En contraste con la mayoría de los medios públicos que le entraron a los Juegos Panamericanos como si fueran canales nacionales, abarcándolo todo, esta gente hizo un ejercicio de reflexión.

¿A poco iban a tener los derechos como SKY? ¿A poco le iban a ganar a Televisa o a Azteca? ¡Pues claro que no!

¿Sabe lo que hicieron? Se preguntaron de dónde somos, quiénes nos miran, qué tenemos y qué podemos hacer, y crearon un paquete de programas de revista como no hubo otro en todo Guadalajara 2011.

¿En dónde estuvo la diferencia? En el acento local. Mientras que el resto de los canales estaban perdidos en el medallero, las críticas y las intrigas, Canal 34 se dedicó a buscar a los atletas mexiquenses y a tratarlos como héroes estatales.

El resultado fue una televisión pública deportiva muy diferente, muy estimulante, tal vez demasiado politizada, tal vez demasiado pro-Eruviel Ávila, pero eficaz.

Uno miraba aquello y entendía que atrás del éxito de esos atletas había un gobierno estatal que los había impulsado a llegar a la cima, entendía lo que jamás nos quedaba claro con los medallistas de otras entidades federativas.

Desde la perspectiva ideológica, esto fue un cañonazo. Y como el medio no era privado, ni modo de acusar a una empresa de estar haciendo proselitismo.

Excelente trabajo de Carlos González y de su gente de noticias que, además, incluyó música, enlaces y más, mucho más. Excelente.

El arte de alargar

Como usted, vi el inicio de la nueva temporada de “Dr. House” el jueves pasado, a las 22:00, por Universal Channel. Sólo que yo, además de gozarlo, tuve una crisis muy severa.

¿Por qué? Porque me queda claro que esta serie ya duró más de lo que debería haber durado, porque su reparto ya cambió demasiado y porque, no nos hagamos tontos, esto existe nada más por negocio.

Sus responsables lo están estirando hasta que aquello no aguante más y se rompa como la peor de las telenovelas nacionales.

¿Por qué diablos, cuando una telenovela mexicana se alarga, todo el mundo se le echa encima y cuando a una serie importada como “Dr. House” le pasa lo mismo, lo único que escuchamos son elogios?

¿A usted no se le hace malinchista? ¿A usted no se le hace como de pose? Finalmente ambas industrias están jugando con nuestra paciencia.

¿Por qué, por ejemplo, si “Cielo rojo” se convierte en una telenovela de cárcel, automáticamente se transforma en una mierda, y por qué si “Dr. House” hace exactamente lo mismo, no?

¿Sabe por qué? Porque alargar un producto dramatizado es un arte.

Mientras que nuestras telenovelas, cuando se alargan, traicionan su historia, su esencia, a sus personajes, a su público y a todo lo que pueden en una combinación de abuso, de improvisación y de mediocridad, cuando los responsables de series como “Dr. House” alarga, respetan.

House (Hugh Laurie) podrá estar en un hospital, en una cárcel, en la playa o en Disneylandia, pero siempre es House y su historia siempre nos involucra, nos sorprende, nos conmueve.

Atrás de esto hay escritores, actores y directores bien pagados que tuvieron tiempo de crear, de investigar, de resolver y, sobretodo, de cuidar.

Todavía no puedo creer la maestría del primer capítulo de la nueva temporada de “Dr. House”.

El libreto era perfecto: el grillo tenía que ver con el remate de la penúltima escena como la figura femenina tenía que ver con el chantaje de los neonazis y el caso médico con la condena, la esencia del protagonista y la acción.

¿Y qué me dice del planteamiento? Fue un capítulo narrado en cinco episodios correspondientes a cinco días de la semana. Nos trataron como gente inteligente. Pocos han hecho algo medianamente parecido en la industria telenovelera nacional.

¿Ahora entiende cuando le digo que tuve una crisis? Mientras que el mundo avanza, nosotros nos estancamos. No se vale. ¡Viva, House!

ver nota original

 

 

Advertisement

Sin comentarios aún

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.